El inabarcable Philippe Starck, uno de los iconos vivos del diseño mundial, ha superado otro hito en su carrera al rediseñar los interiores de su primer hotel en Italia. El Palazzinagrassi de Venecia, una antigua casa de aristrocratas del Veneto, ya luce las ideas del genial diseñador francés.
No es fácil abusar de adjetivos cuando se quiere glosar la carrera de Starck (París, 1949). El francés no es sólo un diseñador brillante e incisivo, sino que es, además, prolífico y versátil. Un rápido repaso a sus creaciones demuestra su incontinencia creativa y la insultante facilidad con la que salta de un ámbito a otro.
Su última incursión en el diseño de interiores ha tenido lugar en Venecia. El Palazzinagrassi es una casa de la nobleza reconvertido en hotel de lujo e íntimo, ya que sólo dispone de 16 habitaciones, 6 suites, un club privado y un restaurante a la altura del resto del complejo, gestionado por la cadena Design Hotels.
Starck ha intentando dejar su sello personal en los 2.800 metros cuadrados del hotel. Y lo ha hecho apostando por la modernidad en un contenedor situado en el centro histórico de la popular Venecia, junto al Palazzo Grassi y el Gran Canal desde el que, por cierto, se puede acceder al hotel.
Las habitaciones del Palazzinagrassi están tomadas por grandes espejos, suelos de madera veneciana, baños de piedra natural y piezas de mobiliario hechas, en casi todos los casos, ad hoc.
En las suites, la cama se ha situado en el centro de la habitación y se ha rodeado de armarios de cristal transparente, alfombras suaves y mesillas de acero y piedra.
¿Y qué decir de los pasillos? Como en un continuo baile de disfraces, cambian de color permanentemente, como las moquetas, algunas de colores impactantes y chillones. Además, Starck, en un guiño a la rica historia del Veneto, ha sembrado el hotel de libros antiguos, piezas de museo y otras antiguallas que siempre recuerdan la historia de esta ciudad de comerciantes en permanente lucha con el mar.
En 2008, en tandem con su hija Ara, Starck ya capitaneó la reforma de uno de los hoteles más de lujosos su ciudad de nacimiento y residencia, el hotel Le Meurice.












































